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viernes, 20 de diciembre de 2019

Otoño llegó, otoño se va.






"Otoño llegó, marrón y amarillo.
Otoño llegó y hojas secas escampó.
El viento de otoño sopla, soplará,
con las hojas secas me dejan jugar"

Gloria Fuertes














                   




 Otoño de 2019







sábado, 12 de octubre de 2019

La vegetación en los Jardines


Árboles, parterres, flores, bosquetes, setos, rincones en los que la variedad de plantas se traduce en apuntes de línea y color en el cuaderno. Historia de la creación de un jardín en la montaña.







jueves, 27 de septiembre de 2018

El caballete en el jardín


Cuando comienza el otoño, los colores del jardín van ampliándose, y de la gama de verdes algunos tornan en ocres, pardos, carmines, y las sombras se alargan, azuladas y violetas. Los días se acortan pero es agradable pintar bajo la sombra de las hojas de otoño. El sol se cuela cada vez más entre las ramas.












sábado, 12 de mayo de 2018

Las pizarras de Segovia


El cuaderno de viaje de una jornada de primavera, descubriendo las rocas de pizarra del Cerro de San Isidro, en Domingo García, donde unos grabados rupestres indican que allí se asentaron grupos humanos ya en el Paleolítico, además de encontrar otras incisiones medievales. 

Desde La Granja de San Ildefonso por la carretera que rodea Segovia y se dirige al Oeste, el día amanece nublado. Llueve sobre el campo.





Por la tarde se van retirando las nubes y se colorean los sembrados de la meseta. Ahora subimos al Cerro del Castillo, en Bernardos, donde las canteras de pizarra dan toques de brillo al paisaje segoviano.


Restos de murallas romanas y medievales asoman entre la vegetación.


El día termina con un atardecer de primavera que baña de luz intensa el horizonte. A lo lejos, las montañas del Guadarrama enmarcan el paisaje, ahora verde, de la meseta segoviana.





sábado, 3 de marzo de 2018

Año de nieves

Ha empezado 2018 cubriendo las montañas de nieve; las carreteras, las ciudades y los pueblos con una capa blanca, a la vez poética y enojosa. Pero me quedo con las imágenes de la nevada extensa, recién caída, y los árboles con las ramas cubiertas de blanco sobre los oscuros tonos de los abetos, los cedros, los pinos y las secuoyas.
Las acuarelas permiten jugar con los blancos del papel, para reflejar los colores de la nieve.







      Y siempre, los  pequeños apuntes del cuaderno acompañándome en el disfrute del paisaje.










viernes, 20 de octubre de 2017

Apuntes para un viejo pueblo




Cañamero está dibujado en la falda de un castillo. Dicen de éste que fue una fortaleza mora, pero solo quedan las piedras en lo alto de la peña, y unas galerías tapiadas de las que contaban los abuelos que se comunicaban unas con otras y que escondían un tesoro... Hoy Cañamero es una villa de calles bien asfaltadas y buenas comunicaciones, un lugar agradable y con un entorno natural precioso, en donde el Río Ruecas va dando vueltas, haciendo pozas y llenando el pantano grande.
Pero yo me quedo con ese viejo pueblo de los mayores, el que mi padre añora por ser donde nació, el que cuenta historias de tesoros escondidos y pájaros que extienden el agua de las fuentes. El pueblo en el que disfruté de pequeña porque las puertas no se cerraban y los niños íbamos y veníamos por la calle sin la compañía de los mayores, porque todos los mayores vivían con los ojos puestos en la calle, y allí se sentaban en las sillas para tomar la fresca por las noches de verano.
El antiguo Cañamero, el de los veranos, tenía burros por la calle, carros que tiraba algún mulillo, cerdos gritones detrás de una puerta de madera, que se abría a medias y te podías asomar, galllinas que pululaban por las calles y cabras que bajaban la testuz si a algún niño se le ocurría jugar con ellas.
Mi padre me contaba cómo eran las casas de las calles más antiguas, lo difícil que era la vida en aquellos años de su niñez, la escasez de comodidades con las que ahora convivimos como si fueran lo más natural del mundo, porque nacimos con ellas. Y ahora que no puede acompañarme a recordar cada rincón de su pueblo, pero que guarda sus recuerdos en su cabeza como si fuera el niño que correteaba por el lote de tierra, donde su padre tenía el huerto, ahora yo añoro esos días de mi infancia, dedicándoles unas líneas de color, a las viejas casas de antiguas historias.




domingo, 15 de octubre de 2017

Las fuentes en el camino



En los márgenes de la carretera del Puerto de Navacerrada, varias fuentes jalonan el camino.  Parar el coche, sacar el cuaderno y dibujar, en una tarde tranquila de octubre: la mejor manera de disfrutar de las formas de las piedras, los dibujos que las sombras marcan y del sonido del agua que mana suavemente en estos cálidos días de octubre.






martes, 28 de marzo de 2017

Cuatro días en Roma

Apenas un breve paseo por la ciudad magnífica que atesora en cada rincón arte e historia. Imprescindible, hermosa, en ocasiones recoleta, a veces desconcertante, siempre grandiosa.

Cuatro días para asomarse, para comprender que Roma, la ciudad, necesita de muchas miradas para asimilar las distintas ciudades que en ella se van imbricando mágicamente. Itinerarios que se dibujan solos, caminando entre las colinas o cruzando el Tíber una y mil veces para perderse y encontrarse de nuevo entre retazos de arte e historia continuos.

     "Oh, Roma! en tu grandeza, en tu hermosura,
     huyó lo que era firme, y solamente
     lo fugitivo permanece y dura."

                                       Quevedo

Cuatro días al inicio de una primavera que ofrece hojas de acanto labradas en piedra y otras verdes y abundantes brotando entre los muros.  Llueve por la tarde, apenas unas gotas, pero dan brillo a las calles y hacen surgir el olor de la hierba que crece entre las ruinas.

Para tan largas caminatas, lo mejor es un pequeño cuaderno donde dibujar y apuntar, siempre que el paseo permita el reposo de pararse a contemplar.



El río Nilo en la fuente de Bernini.
La Piazza Navona.



Las murallas de Roma.
La porta asinaria



Cruzando el Tíber:
Ponte Sisto y la cúpula de San Pedro.


Los desayunos en Roma:
Pasteles y café expresso






 Un rincón de la Roma medieval, al sur de la ciudad, cerca del Tíber:
La iglesia de Santa Passera




 Y una mañana entera recorriendo el Foro Romano, donde el tiempo se detiene:







A la tarde, pasando cerca de las termas de Caracalla, se llega hasta la iglesia de San Pietro in Vincoli, donde espera la magnífica figura en mármol del Moisés de Miguel Ángel.











Roma, marzo de 2017










sábado, 11 de febrero de 2017

Ya solo nieva en las cumbres


De repente, en medio de los días de nubes cubriendo las montañas, aparece una mañana de sol intenso, de frío en el aire húmedo y de luz vibrante que hace brillar la nieve en lo más alto. Ya sólo caen copos que no llegan a cuajar en la ladera, la nevada deja los blancos para las cumbres, y los apuntes se toman al sol, rápidamente para que no se hielen los dedos que sujetan el pincel.





miércoles, 5 de octubre de 2016

La Sierra del Guadarrama

Últimos días de verano, cruzando la Sierra de Guadarrama, unas veces a pie, y otras sobre ruedas, dibujando el paisaje de la montaña en toda su dimensión, geográfica, geológica, histórica y humana.


En el primer tramo del camino, madrugando para disfrutar del amanecer en el pinar, la primera parada en los Aleonardos sirve para conocer cómo se distribuyen los cuarteles de los Montes Pinar y Matas en el Parque Nacional,  los cuales, a su vez se dividen en teselas o cantones.  Acompañada del cuaderno y los lápices, tomo apuntes con el fresco de la mañana en el pinar.



Las praderas que miran hacia Segovia comienzan a recibir el sol, mientras el pinar de la Acebeda permanece en sombra hasta más entrada la mañana. Aquí se cruzan caminos y calzadas que pisaron romanos, peregrinos, y austrias y borbones sucesivamente, en su camino hacia el norte.



Junto a la venta de la Fuenfría, los altos pinos silvestres saludan en el camino hacia Casarás, y aparecen los pétalos de los "atrapameriendas" en el suelo pardo.



Volviendo a la carretera que sube a Navacerrada, se llega hasta el puerto de Cotos donde equipados con mochila y buen calzado, comenzamos el paseo que lleva hasta la laguna de Peñalara.



Es aquí donde comienzan las explicaciones de Eduardo Martínez de Pisón, sobre la montaña, los gneises, los glaciares, las placas tectónicas, el paisaje...



... los acebos, los "ollos de sapo", las "teclas del piano"...



... juníperos, navas y mogotes...



... morrenas y aguazales, para llegar a avistar la gran mole de Peñalara, con el refugio de Zabala entre dos circos glaciares, en los que la laguna de Peñalara destaca por su paisaje.



De Cotos al valle del Lozoya para apreciar la otra cara del puerto del Reventón, que comunica Rascafría con La Granja.



Desde el Mirador de los robledos, viendo el paisaje de rebollar y roble.



Y por último, camino de la Pedriza, una parada en la fuente de Cossío, para recordar a aquellos maestros y pedagogos de la Institución Libre de Enseñanza, que hicieron del Guadarrama y su paisaje, motivo de inspiración para aprender, enseñar y crear en su faceta más humanística.

Legado que hoy en día persevera en aquellas personas que hacen de su docencia, un motivo para compartir y disfrutar del conocimiento.









En La Granja de San Ildefonso, septiembre de 2016