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martes, 5 de abril de 2022

Las flores que abren sus pétalos…

 

…Al inicio de la primavera.










Hay una magnolia japónica en el jardín que cada año anuncia la llegada de la primavera. Me acompañó su florecer en mañanas de sol y tardes tristes de lluvia. Y me muestra cada vez, lo efímero de la belleza, de la existencia, la brevedad de ese destello blanco con puntas de magenta y púrpuras intensos. 



Ahora sus pétalos helados se dispersan por el suelo y los setos cercanos. Pero el instante fugaz de brillo tenue, quedó para siempre, una primavera más, en los colores de mis acuarelas. 















www.mariarubiocerro.com




miércoles, 4 de noviembre de 2020

Caminar

 


"Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar..."



"...por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar"



"En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya de por si es demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad..."

"Caminar hace que el mundo sea más grande y, por ello, más interesante."



"Uno tiene tiempo para observar los detalles"

Carl Honoré
Elogio de la lentitud



viernes, 20 de diciembre de 2019

Otoño llegó, otoño se va.






"Otoño llegó, marrón y amarillo.
Otoño llegó y hojas secas escampó.
El viento de otoño sopla, soplará,
con las hojas secas me dejan jugar"

Gloria Fuertes














                   




 Otoño de 2019







sábado, 30 de junio de 2018

Dibujando la primavera


   Meses de lluvia y nieve, de días fríos hasta bien entrada la primavera, y que al final provocan una explosión de verdes en los campos salpicados de puntos de diferentes y jugosos colores de flores efímeras. Junio se estrena y prolonga con más agua. Me coloco con las acuarelas, los lápices y la plumilla dispuesta para quedarme con algo de la luminosidad de cada día.












sábado, 12 de mayo de 2018

Las pizarras de Segovia


El cuaderno de viaje de una jornada de primavera, descubriendo las rocas de pizarra del Cerro de San Isidro, en Domingo García, donde unos grabados rupestres indican que allí se asentaron grupos humanos ya en el Paleolítico, además de encontrar otras incisiones medievales. 

Desde La Granja de San Ildefonso por la carretera que rodea Segovia y se dirige al Oeste, el día amanece nublado. Llueve sobre el campo.





Por la tarde se van retirando las nubes y se colorean los sembrados de la meseta. Ahora subimos al Cerro del Castillo, en Bernardos, donde las canteras de pizarra dan toques de brillo al paisaje segoviano.


Restos de murallas romanas y medievales asoman entre la vegetación.


El día termina con un atardecer de primavera que baña de luz intensa el horizonte. A lo lejos, las montañas del Guadarrama enmarcan el paisaje, ahora verde, de la meseta segoviana.





lunes, 7 de mayo de 2018

Dibujar con acuarelas: una pequeña lechuga


Apunte del natural en el huerto. Dibujando una pequeña lechuga recién plantada con un encaje a lápiz, seguido del trazado de planos de color con lápices acuarelables.  Finalmente, con acuarelas y pincel, se rematan suavemente los trazos húmedos que darán forma a la acuarela.



sábado, 3 de marzo de 2018

Año de nieves

Ha empezado 2018 cubriendo las montañas de nieve; las carreteras, las ciudades y los pueblos con una capa blanca, a la vez poética y enojosa. Pero me quedo con las imágenes de la nevada extensa, recién caída, y los árboles con las ramas cubiertas de blanco sobre los oscuros tonos de los abetos, los cedros, los pinos y las secuoyas.
Las acuarelas permiten jugar con los blancos del papel, para reflejar los colores de la nieve.







      Y siempre, los  pequeños apuntes del cuaderno acompañándome en el disfrute del paisaje.










viernes, 20 de octubre de 2017

Apuntes para un viejo pueblo




Cañamero está dibujado en la falda de un castillo. Dicen de éste que fue una fortaleza mora, pero solo quedan las piedras en lo alto de la peña, y unas galerías tapiadas de las que contaban los abuelos que se comunicaban unas con otras y que escondían un tesoro... Hoy Cañamero es una villa de calles bien asfaltadas y buenas comunicaciones, un lugar agradable y con un entorno natural precioso, en donde el Río Ruecas va dando vueltas, haciendo pozas y llenando el pantano grande.
Pero yo me quedo con ese viejo pueblo de los mayores, el que mi padre añora por ser donde nació, el que cuenta historias de tesoros escondidos y pájaros que extienden el agua de las fuentes. El pueblo en el que disfruté de pequeña porque las puertas no se cerraban y los niños íbamos y veníamos por la calle sin la compañía de los mayores, porque todos los mayores vivían con los ojos puestos en la calle, y allí se sentaban en las sillas para tomar la fresca por las noches de verano.
El antiguo Cañamero, el de los veranos, tenía burros por la calle, carros que tiraba algún mulillo, cerdos gritones detrás de una puerta de madera, que se abría a medias y te podías asomar, galllinas que pululaban por las calles y cabras que bajaban la testuz si a algún niño se le ocurría jugar con ellas.
Mi padre me contaba cómo eran las casas de las calles más antiguas, lo difícil que era la vida en aquellos años de su niñez, la escasez de comodidades con las que ahora convivimos como si fueran lo más natural del mundo, porque nacimos con ellas. Y ahora que no puede acompañarme a recordar cada rincón de su pueblo, pero que guarda sus recuerdos en su cabeza como si fuera el niño que correteaba por el lote de tierra, donde su padre tenía el huerto, ahora yo añoro esos días de mi infancia, dedicándoles unas líneas de color, a las viejas casas de antiguas historias.




domingo, 15 de octubre de 2017

Las fuentes en el camino



En los márgenes de la carretera del Puerto de Navacerrada, varias fuentes jalonan el camino.  Parar el coche, sacar el cuaderno y dibujar, en una tarde tranquila de octubre: la mejor manera de disfrutar de las formas de las piedras, los dibujos que las sombras marcan y del sonido del agua que mana suavemente en estos cálidos días de octubre.






martes, 28 de marzo de 2017

Cuatro días en Roma

Apenas un breve paseo por la ciudad magnífica que atesora en cada rincón arte e historia. Imprescindible, hermosa, en ocasiones recoleta, a veces desconcertante, siempre grandiosa.

Cuatro días para asomarse, para comprender que Roma, la ciudad, necesita de muchas miradas para asimilar las distintas ciudades que en ella se van imbricando mágicamente. Itinerarios que se dibujan solos, caminando entre las colinas o cruzando el Tíber una y mil veces para perderse y encontrarse de nuevo entre retazos de arte e historia continuos.

     "Oh, Roma! en tu grandeza, en tu hermosura,
     huyó lo que era firme, y solamente
     lo fugitivo permanece y dura."

                                       Quevedo

Cuatro días al inicio de una primavera que ofrece hojas de acanto labradas en piedra y otras verdes y abundantes brotando entre los muros.  Llueve por la tarde, apenas unas gotas, pero dan brillo a las calles y hacen surgir el olor de la hierba que crece entre las ruinas.

Para tan largas caminatas, lo mejor es un pequeño cuaderno donde dibujar y apuntar, siempre que el paseo permita el reposo de pararse a contemplar.



El río Nilo en la fuente de Bernini.
La Piazza Navona.



Las murallas de Roma.
La porta asinaria



Cruzando el Tíber:
Ponte Sisto y la cúpula de San Pedro.


Los desayunos en Roma:
Pasteles y café expresso






 Un rincón de la Roma medieval, al sur de la ciudad, cerca del Tíber:
La iglesia de Santa Passera




 Y una mañana entera recorriendo el Foro Romano, donde el tiempo se detiene:







A la tarde, pasando cerca de las termas de Caracalla, se llega hasta la iglesia de San Pietro in Vincoli, donde espera la magnífica figura en mármol del Moisés de Miguel Ángel.











Roma, marzo de 2017










sábado, 11 de febrero de 2017

Ya solo nieva en las cumbres


De repente, en medio de los días de nubes cubriendo las montañas, aparece una mañana de sol intenso, de frío en el aire húmedo y de luz vibrante que hace brillar la nieve en lo más alto. Ya sólo caen copos que no llegan a cuajar en la ladera, la nevada deja los blancos para las cumbres, y los apuntes se toman al sol, rápidamente para que no se hielen los dedos que sujetan el pincel.