Ha empezado 2018 cubriendo las montañas de nieve; las carreteras, las ciudades y los pueblos con una capa blanca, a la vez poética y enojosa. Pero me quedo con las imágenes de la nevada extensa, recién caída, y los árboles con las ramas cubiertas de blanco sobre los oscuros tonos de los abetos, los cedros, los pinos y las secuoyas.
Las acuarelas permiten jugar con los blancos del papel, para reflejar los colores de la nieve.
Y siempre, los pequeños apuntes del cuaderno acompañándome en el disfrute del paisaje.
En los márgenes de la carretera del Puerto de Navacerrada, varias fuentes jalonan el camino. Parar el coche, sacar el cuaderno y dibujar, en una tarde tranquila de octubre: la mejor manera de disfrutar de las formas de las piedras, los dibujos que las sombras marcan y del sonido del agua que mana suavemente en estos cálidos días de octubre.
Un año más, dibujando, aprendiendo y disfrutando en un entorno especial: los Jardines de La Granja de San Ildefonso llenos de música, gracias a los apuntes tomados durante los días que escuché hablar de la magia de las melodías y composiciones barrocas. Pórpora, Vinci, Pergolesi, Scarlati, Leo, Paisiello, y tantos otros compositores que amenizaron las jornadas reales en las cortes del siglo XVIII.
"Jardines y Parques Históricos: Música en los Reales Sitios"
Una excursión a principios de verano, entre jaras a punto de florecer, retamas,robledal, pinares y algún arroyo que se cruza en el camino. Desde la Cruz de la Gallega, partiendo de Valsaín y llegando a los cerros de Cabeza Grande y Cabeza Gatos, donde la bajada a la fuente da frescor y descanso a la jornada. Lápices, acuarelas y los cuadernos complementan la buena compañía de la que se disfruta en el camino.
Esos encuentros con imágenes de antiguos bocetos de campo, cuando pintar el bosque es uno de los objetivos de mi pintura... siempre es un estímulo para seguir haciéndolo.
Entre papel de color, pinceladas recortadas, hojas rotas, cartulinas dibujadas y rasgadas, se encuentran las palabras que se cuelan entre las rendijas, apenas visibles entre los trazos.
Son palabras que completan significados, que sugieren otros, y que saben colocarse a tiempo para contar la historia pintada.
Hace unos años tuve la oportunidad de escuchar el concierto que Alia Musica ofreció en la iglesia de San Juan de los Caballeros, en Segovia, dentro de la Semana de Música Sacra. Disfrutamos de El Canto espiritual de judeoespañol, llenándose el recinto con las voces y los instrumentos de un grupo magnífico.
Allí estaba Carlos García Ferrero, demostrando con su voz y la Kemanya todo lo que la buena música transmite cuando se interpreta con sensibilidad y dominio de la técnica. Al tiempo que Alia Música cantaba, pude hacer pequeños apuntes en una libreta pequeña que llevé al concierto. Dibujos rápidos mientras sonaba la música del kanun, el laúd o el nay.
Hoy quiero recordar a Carlos como el músico que interpretaba y que enseñaba, dos de las más hermosas facetas del quehacer artístico, en las que él ponía su ilusión y acierto.
"María Rubio sigue investigando el mundo formal y cromático, sus relaciones y sus revelaciones. Los jardines son parte de su mundo interior que ella traslada a sus apuntes en todas sus maneras, plasma dibujos, impresiones personales para luego llegar a unos espacios de tensión o reposo, según el "pulso" que mantiene con la obra, que la hacen más abierta, más múltiple, más elástica. En ella están, con carta de naturaleza, la emoción, lo netamente plástico, un espacio más personalizado, y sobre todo, la Belleza, así, con mayúscula. Todo ello podemos verlo en exposiciones suyas tales como "El cuaderno pintado" o "El cuaderno dibujado"".
María Rubio Cerro, artista plástica
Josefina Martínez Álvarez, profesora del Departamento Historia Contemporánea UNED
Apenas en unas semanas han cambiado los colores, la luz, la temperatura sobre la piel, el olor del aire, el sonido al abrir las ventanas, las puertas... Paso la página del cuaderno y el polen cubre las hojas.
El invierno en la sierra. Grises en los árboles, blancos en la nieve que reflejan luz de color. Frío y niebla, silencio.
Arde el sol y el jardín se llena de color, la primavera recogida en el cuaderno: vincas, magnolias, y los setos de potinias luciendo sus hojas granates.