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miércoles, 5 de octubre de 2016

La Sierra del Guadarrama

Últimos días de verano, cruzando la Sierra de Guadarrama, unas veces a pie, y otras sobre ruedas, dibujando el paisaje de la montaña en toda su dimensión, geográfica, geológica, histórica y humana.


En el primer tramo del camino, madrugando para disfrutar del amanecer en el pinar, la primera parada en los Aleonardos sirve para conocer cómo se distribuyen los cuarteles de los Montes Pinar y Matas en el Parque Nacional,  los cuales, a su vez se dividen en teselas o cantones.  Acompañada del cuaderno y los lápices, tomo apuntes con el fresco de la mañana en el pinar.



Las praderas que miran hacia Segovia comienzan a recibir el sol, mientras el pinar de la Acebeda permanece en sombra hasta más entrada la mañana. Aquí se cruzan caminos y calzadas que pisaron romanos, peregrinos, y austrias y borbones sucesivamente, en su camino hacia el norte.



Junto a la venta de la Fuenfría, los altos pinos silvestres saludan en el camino hacia Casarás, y aparecen los pétalos de los "atrapameriendas" en el suelo pardo.



Volviendo a la carretera que sube a Navacerrada, se llega hasta el puerto de Cotos donde equipados con mochila y buen calzado, comenzamos el paseo que lleva hasta la laguna de Peñalara.



Es aquí donde comienzan las explicaciones de Eduardo Martínez de Pisón, sobre la montaña, los gneises, los glaciares, las placas tectónicas, el paisaje...



... los acebos, los "ollos de sapo", las "teclas del piano"...



... juníperos, navas y mogotes...



... morrenas y aguazales, para llegar a avistar la gran mole de Peñalara, con el refugio de Zabala entre dos circos glaciares, en los que la laguna de Peñalara destaca por su paisaje.



De Cotos al valle del Lozoya para apreciar la otra cara del puerto del Reventón, que comunica Rascafría con La Granja.



Desde el Mirador de los robledos, viendo el paisaje de rebollar y roble.



Y por último, camino de la Pedriza, una parada en la fuente de Cossío, para recordar a aquellos maestros y pedagogos de la Institución Libre de Enseñanza, que hicieron del Guadarrama y su paisaje, motivo de inspiración para aprender, enseñar y crear en su faceta más humanística.

Legado que hoy en día persevera en aquellas personas que hacen de su docencia, un motivo para compartir y disfrutar del conocimiento.









En La Granja de San Ildefonso, septiembre de 2016













viernes, 20 de mayo de 2016

La última nevada de mayo




Cuando la primavera comenzaba a verdear campos y laderas de montañas, volvió de repente el frío. La mañana del 12 de mayo, amanecieron las cumbres nevadas, y por unos días volvió el invierno. Peñalara, Montón de Trigo, Siete Picos, La Maliciosa, Guarramillas... con una capa nítida de nieve primaveral.
Antes de que el sol y el calor me haga olvidar los blancos de la nieve recién caída, lleno mis cuadernos de apuntes y anoto con el pincel instantes de suelos nevados en contraste con el cielo oscuro de las tardes de frío.







lunes, 8 de diciembre de 2014

El Punctum romano

   Si saliéramos desde Segovia, atravesando la sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría y siguiendo la calzada romana que lleva hasta Titulciam, podríamos seguir el itinerario descrito por Antonino y que pasaba por Miacum y llegaba hasta Mérida. Dentro de este trazado se ubica el actual Pinto, lugar ya habitado desde el Paleolítico y que conserva restos de época romana que permiten relacionarlo con la denominación con un asentamiento de cuyo nombre, Punctum, derivaría el actual, puesto que el "punctum" o punto de paso latino podría indicar un cruce de caminos o punto significativo.





   El encontrar el punto central geográfico de la Península Ibérica siempre ha sido un tema recurrente, ubicándolo en las cercanías de Madrid y más en concreto en la zona del cerro de los Ángeles de Getafe. Pero también la leyenda cuenta cómo los musulmanes que pasaron por estas tierras midieron este punto central, ubicándolo en el centro de Pinto, donde dicen haber enterrado un arca con los instrumentos de medición, muy cerca de donde ahora está la iglesia de Santo Domingo de Silos y camino de la plaza, por lo que el núcleo de la antigua población se sitúa en torno a este lugar. Las trazas medievales de esta iglesia fueron se levantan sobre restos visigodos, románicos, e incluso sobre una antigua mezquita.



   Los restos romanos conservados en Pinto son escasos, sin embargo su pasado medieval queda mostrado en construcciones que se levantaron en el momento en que comenzó a afianzarse la población tras la reconquista de Alfonso VI a finales del siglo XI.
Del siglo XIV es la torre de Pinto, lugar de prisión de nobles y personas destacadas, realizada con sillares de piedra blanca y con cornisa de modillones de rollo.




   La línea divisoria entre Segovia y Madrid sufrió varios cambios, estableciéndose en el siglo XIII "entre Pinto y Valdemoro" por el rey Alfonso VII.
La plaza de Pinto es el centro del urbanismo creado a partir del siglo XV, donde una población consolidada se articula radialmente alrededor de este espacio donde se establece el mercado o se celebran las reuniones o acontecimientos públicos de la villa.